Centroamérica


…solo pasaba por aquí

davOtro edificio en la historia del Siglo XX. El Palacio Nacional de Managua fue asaltado en 1978 por un grupo guerrillero al mando del ‘Comandante Cero’. Principio del fin para la dictadura de Anastasio Somoza, que cayó derrotada un año más tarde.

 

Managua, Nicaragua 22/J/18  Km 5.753

San Salvador al llegar me recordó el ambiente de Miami, edificios altos y lujosos, omnipresentes franquicias norteamericanas en las calles, el dólar que se usa como moneda y las transacciones que se acuerdan en castellano.  Honduras me dio la bienvenida con una larga bajada en bicicleta por carretera, tal y como el nombre del país hacia esperar. Nicaragua me recibió en la frontera con la burocracia, los papeleos y preguntas propios de un régimen anclado décadas atrás, y que desconfía de los visitantes.

Los tres países tienen muchas cosas en común, no solo los colores de sus banderas y la brevedad con la que se recorren. Cuando llegué pensé que por ser países en desarrollo serian baratos. Error. Es cierto que se puede comer en la calle por un euro, pero que nadie espere por ese precio comer en un restaurante con camareros y mesas con mantel. Hay una amplia población rural y urbana que subsiste como puede, y una clase alta que tiene dinero y se lo gasta sin ningún reparo. Los grandes centros comerciales son sus santuarios, con precios que son los mismos o más caros que en cualquier otro centro comercial de EEUU. Se puede comer en la calle o en el centro comercial, pero las diferencias son abismales, más aun si comparamos las diferencias en los salarios con los países occidentales.

Mención aparte merece Nicaragua por la tensa situación política actual. Cuando yo llegue los ‘tranques’ o cortes de carretera ya habían sido levantados y el ambiente aparentemente era tranquilo… por las mañanas. A las cuatro de la tarde, todavía con el sol bien alto, las tiendas y los negocios echaban la persiana dejando las calles vacías y una sensación de toque de queda (y de cierre patronal). Todo empezó con demandas populares en relación con el sistema de Seguridad Social y el sistema educativo reprimidas brutalmente por el gobierno sandinista, y que han sido hábilmente encauzadas por la derecha más conservadora para reclamar la repetición de elecciones generales. Por supuesto, las acusaciones de asesinatos y fraudes son mutuas, y se percibe un clima social de completa ruptura en dos grupos que será difícil superar.

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