
Mi bicicleta apoyada sobre la fachada del ayuntamineto de San Cristóbal de las Casas. La toma de este edificio el 1 de enero de 1994 por el EZLN marcó el inicio de la insurrección zapatista.
Comitán de Domínguez (Chiapas, México) Km 4575
Han pasado mas de 24 años del alzamiento zapatista que puso en el mapa a un estado mexicano hasta entonces desconocido en el exterior. Chiapas tiene una superficie equivalente a la de Aragón y Cataluña juntas, y no solo es muy diferente al resto de México, Chiapas también es un estado muy diverso y heterogéneo. Tiene llanuras centrales y costeras, y otras zonas de montaña y selva donde existe un claro predominio de población de varias etnias indígenas, que visten a la manera tradicional (particularmente las mujeres) y hablan sus propias lenguas.
Los zapatistas actualmente se han retirado a cinco poblaciones (que denominan ‘caracoles’) donde se rigen por sus propias normas y el estado mexicano no interviene, pero el movimiento indigenista va mas allá de esas cinco localidades. En las zonas rurales de predominio indígena existe un movimiento denominado ‘Pueblos autónomos en defensa de los usos y costumbres’ que aspira a que los comunidades se gobiernen de acuerdo a las tradiciones indígenas, aun cuando estas estén en contra de las leyes federales o estatales. Aprovechando mi estancia en San Cristóbal de las Casas (SCC) tomé un autobús hasta las ruinas mayas de Palenque (en la zona de selva, a mas de 200 Kms) y durante el trayecto nos encontramos las carretera cortada en varios puntos por grupos de indígenas armados con estacas y machetes en protesta por el corte de suministro eléctrico (por falta de pago) a varias poblaciones. Los cortes de carretera arruinaron mi excursión. La policía (omnipresente en otros estados de México) no vino a restablecer el tráfico, ni se le esperaba.
La convivencia entre las comunidades indígenas y los no indígenas no es fácil. En mi entrada anterior hablaba de asesinato de dos ciclistas europeos en ruta hacia las mencionadas ruinas de Palenque. Los no indígenas atribuyen ese asesinato, que sigue sin resolverse, a un ‘mal encuentro’ con los indígenas. Al principio me parecía que le estaban cargando la culpa a los indígenas sin motivo, pero después de lo que he aprendido sobre los indígenas en estos diez días que he pasado en Chiapas, yo también pienso ahora que ese ‘mal encuentro’ es la causa más probable del asesinato.
San Cristóbal de las Casas está en el límite de las zonas de predominio indígena y no indígena. A esas dos comunidades presentes en la ciudad se suman muchos occidentales llegados a trabajar en proyectos de cooperación y ONGs que toman SCC como base de operaciones. A esa mezcla hay que sumar los turistas atraídos por el atractivo de una ciudad que conserva el ambiente colonial en las calles y casas del centro histórico, y los ‘hippies ‘ de todo el mundo que actúan en la calle o venden artesanías. Todo junto resulta en un ambiente inusual en las calles de otras ciudades mexicanas. La visita a San Cristóbal no solo ha tenido un valor emocional para mi, también ha sido un desafío físico. Hasta hace unos días pedaleaba por las orillas del Pacifico, pero para llegar aquí he tenido que subir varias montañas, e incluso superar un desnivel de 2000 metros en una sola etapa de 80 Kms. Un preludio de las montañas y volcanes que me esperan en Guatemala a partir de mañana.

